Momentos.

Hay momentos de la soledad cuando lo único que quieres es que alquien te abrace y te diga con plena seguridad que este dichoso tiempo todo lo arregla. Y le creerás.  Alquien al que puedes contar todas tus tonterías sin sentirte ridícula y torpe , desmaquillada y despeinada vestida de una vieja camiseta.